Para entrar en materia, entendemos por vino natural a todo aquel elaborado con la mínima intervención posible. El resultado es un fiel reflejo de la tierra de la que nace el vino. Su diferencia respecto a los vinos ecológicos es que estos son más ortodoxos en cuanto a la prohibición del uso de productos químicos y minerales.
De acuerdo al decálogo de la Asociación de Productores de Vinos Naturales de España, formada en la actualidad por 30 bodegas, estos vinos han de cumplir los siguientes requisitos: cultivo respetuoso con el medio; compromiso con el entorno natural; el viticultor es el autor de todo el proceso, controla el viñedo, es responsable de todos los trabajos que se realizan y toma las decisiones; autenticidad y singularidad, derivada de la prohibición de compra de vino y de la defensa del trabajo manual y artesanal, por último, el anhídrido sulfuroso total no puede superar los 20mg/l.
Julián Ruiz, fundador de Bodega Ecológica Bruno Ruiz, primera bodega en elaborar vinos ecológicos en la provincia de Toledo; socio fundador de la Asociación PVN y director general del grupo Esencia Rural, especializado en la producción de productos artesanales, nos avanza la tendencia del mercado hacia la producción de vinos y alimentos naturales. Ruiz afirma que en España estamos muy retrasados respecto a otros países productores como Francia o Italia, pese a que en La Mancha podrían conseguirse vinos naturales más estructurados, elegantes en nariz y boca y excepcionales. "Sin duda, España es un país vitivinícola con posibilidades y con un gran potencial, pero nos falta experiencia". En cuanto al consumo, existe una moda, en la que Europa nos lleva la delantera, hacia los vinos ecológicos, naturales y biodinámicos, todos ellos basados en unos parámetros similares, pero con matices, que tienen en común la crítica de la homogenización y del tratamiento 'industrial' de los vinos, en su afán por conseguir que el vino, por sí mismo, desarrolle la personalidad de su terruño y variedad
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